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Tarta de calabaza (Pumpkin Pie)

La tarta de calabaza, o pumpkin pie, es un pastel americano de relleno tipo flan: una crema especiada de calabaza horneada dentro de una base de pasta quebrada precocida a ciegas.

110 min✻8 raciones✻370 kcal
Tarta de calabaza (Pumpkin Pie)

Ingredientes

  • harina de trigo190 g
  • mantequilla sin sal fría115 g
  • sal3 g
  • agua helada45 ml
  • puré de calabaza425 g
  • huevos3
  • leche evaporada340 g
  • azúcar moreno150 g
  • canela molida5 g
  • jengibre molido2 g
  • nuez moscada molida1 g
  • clavo molido1 g
  • sal3 g

Preparación

  1. 1Prepara la masa. Mezcla la harina y la sal en el robot de cocina a golpes de pulso, o bate con varillas en un bol. Añade los dados de mantequilla fría y córtala con el robot o con los dedos hasta que los trozos más grandes tengan el tamaño de un guisante y la mezcla parezca arena gruesa; esas motas de mantequilla son las que se convierten en capas hojaldradas en el horno, así que no la integres del todo. Añade el agua helada, una cucharada cada vez, unos 45 ml en total, mezclando solo hasta que la masa se agrupe al apretarla; no debe formar una bola lisa. Aplánala en un disco, envuélvela bien y refrigérala al menos 1 hora, o toda la noche.
  2. 2Estira la masa fría sobre una superficie enharinada hasta un círculo de 30 cm y unos 3 mm de grosor, y colócala en un molde de tarta de 23 cm sin estirarla. Recorta el sobrante a 2 cm, dóblalo hacia dentro y decora el borde, luego refrigera la base formada 15 minutos mientras el horno llega a 200°C. Forra la base con papel de horno, llénala hasta el borde con pesas de hornear o legumbres secas y hornea 15 minutos. Retira el papel y las pesas y hornea la base vacía 5 minutos más, hasta que el fondo se vea seco y ligeramente dorado en vez de translúcido; así se evita que el fondo se reblandezca cuando entre el relleno húmedo.
  3. 3Para el puré casero, corta por la mitad una calabaza hokkaido de 1,5-2 kg, o calabaza butternut, retira las semillas y ásala con el corte hacia abajo en una bandeja forrada a 200°C durante 45-60 minutos, hasta que un cuchillo entre sin resistencia en la parte más gruesa. Saca la pulpa de la piel, tritúrala hasta que quede lisa y pásala por un colador fino forrado con un paño limpio, dejándola escurrir 20-30 minutos mientras presionas suavemente. El puré casero retiene mucha más agua que el de lata, y un relleno hecho con puré sin escurrir queda flojo y nunca cuaja del todo. Si usas calabaza de lata, mide 425 g de puré simple, no de relleno de tarta ya especiado, y sáltate este paso.
  4. 4Sube el horno a 220°C. En un bol grande, bate el puré de calabaza con los huevos, la leche evaporada, el azúcar moreno, la canela, el jengibre, la nuez moscada, el clavo y la sal hasta que quede liso y sin vetas. Bate con varillas a mano y no con batidora eléctrica: el aire extra hace que el relleno suba en el horno y luego se hunda y se agriete al enfriarse.
  5. 5Vierte el relleno en la base todavía tibia y coloca la tarta en la rejilla del medio. Hornea a 220°C durante 15 minutos y luego, sin abrir la puerta más de lo necesario para comprobar, baja la temperatura a 175°C y sigue horneando 40-50 minutos más. El golpe inicial de calor fuerte cuaja rápido el borde exterior del relleno, igual que hace un horno profesional al principio, así la base no queda empapada de relleno líquido más tiempo del necesario.
  6. 6Empieza a comprobar a los 40 minutos: el relleno está listo cuando los 5 cm exteriores están totalmente cuajados y en el centro queda un círculo de unos 7-8 cm que aún tiembla ligeramente al mover el molde, como gelatina cuajada y no como líquido. Un termómetro de lectura instantánea en el centro debería marcar unos 80°C. Sacar la tarta mientras ese centro todavía tiembla es intencionado: el relleno de calabaza sigue cuajando con el calor residual, y la causa más frecuente de la grieta central es dejarla hasta que toda la superficie deje de moverse, lo que significa que los huevos ya se han pasado de cocción y empiezan a soltar líquido.
  7. 7Apaga el horno, sujeta la puerta entreabierta con una cuchara de madera y deja la tarta dentro 10 minutos antes de pasarla a una rejilla. Enfríala a temperatura ambiente al menos 2 horas y refrigérala otra hora más antes de cortarla; una tarta cortada caliente se desmorona en vez de dar porciones limpias. Sírvela fría o a temperatura ambiente con nata ligeramente montada y apenas endulzada.