Alemania · Productos de harina y repostería
Elisenlebkuchen (galletas de jengibre de Núremberg)
Los Elisenlebkuchen, también llamados Elisen-Lebkuchen, son la variedad más fina del pan de jengibre de Núremberg: según la normativa alimentaria alemana deben llevar al menos un 25% de almendra, avellana o nuez molida…

Ingredientes
- almendra molida120 g
- avellana molida120 g
- nuez molida40 g
- piel de naranja confitada120 g
- piel de limón confitada120 g
- huevos3
- azúcar moreno140 g
- miel2 cda
- especias para lebkuchen2 cdta
- canela molida1 cdta
- sal1 pizca
- obleas para hornear (Ø 70 mm)20
- azúcar glas100 g
- zumo de limón2 cda
- chocolate negro100 g
Preparación
- 1Pica la piel de naranja y de limón confitadas tan finas como puedas, casi hasta convertirlas en pasta. Un mini picador lo hace en menos de un minuto; sin él, un cuchillo bien afilado y algo de paciencia bastan. Los trozos gruesos son la razón principal por la que unos Elisenlebkuchen caseros saben desiguales: un trozo grande de piel carga un bocado con todo el aroma cítrico y deja el siguiente soso. Reserva la piel picada, que se añade con los frutos secos y no con los huevos.
- 2En un bol grande, bate los huevos, el azúcar moreno y la miel con la batidora de varillas de 5 a 6 minutos, hasta que la mezcla blanquee y triplique su volumen, como un sabayón ligero. Esta mezcla batida es lo único que mantiene unidos los Elisenlebkuchen y les da un poco de subida en el horno, porque en toda la receta no hay ni harina ni levadura química. No acortes este paso: unos huevos poco batidos son la causa más común de que salgan planos y densos.
- 3Incorpora con una espátula la almendra, la avellana y la nuez molidas, la piel confitada picada, las especias para lebkuchen, la canela y la sal, trabajando de abajo hacia arriba para no perder el aire de los huevos. La masa se vuelve espesa, pegajosa y difícil de remover justo antes de que se integren todos los frutos secos; para en cuanto no queden zonas secas. Sobre la espátula debe mantener un pico blando, no caer.
- 4Tapa el bol y refrigera la masa 1 hora. Así se afirma lo suficiente para porcionarla con limpieza, y las especias y la piel confitada tienen tiempo de repartirse por toda la masa en vez de concentrarse en algunos puntos. Si vas justo de tiempo puedes saltarte este paso y hornear directamente, pero el sabor queda notablemente más redondo tras el reposo.
- 5Calienta el horno a 160°C con calor arriba y abajo (140°C con ventilador) y forra dos bandejas con papel de horno. Coloca las obleas y pon sobre cada una unos 40 g de masa fría, una cucharada colmada o una bola con la cuchara de helado. Alísala con una cuchara o los dedos mojados hasta el borde mismo de la oblea, sin dejar un aro libre: un borde sin masa es la causa principal de que las obleas se despeguen tras el horneado, porque ahí no hay nada que las sujete a la galleta. Un ligero domo en el centro no supone ningún problema.
- 6Hornea una bandeja cada vez, en la altura media, de 20 a 22 minutos. La superficie debe quedar mate y sin brillo húmedo, y apenas tomar color: los Elisenlebkuchen se hacen para quedar pálidos y blandos por dentro, y una superficie muy dorada indica que se han secado. Déjalos enfriar del todo sobre una rejilla antes de glasear, porque calientes derriten el glaseado al instante.
- 7Divide las galletas ya frías en dos grupos. Mezcla el azúcar glas con el zumo de limón hasta obtener un glaseado liso y cubre con él la mitad. Funde el chocolate negro al baño maría y cubre la otra mitad. Deja ambos grupos sobre una rejilla, sin tapar, toda la noche, hasta que el glaseado y el chocolate hayan endurecido del todo, y solo entonces guárdalas en una lata.