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Elisenlebkuchen (galletas de jengibre de Núremberg): almendras molidas, miel, piel de naranja confitada — Alemania · receta
Alemania · Productos de harina y repostería · Vegetariano

Elisenlebkuchen (galletas de jengibre de Núremberg)

Los Elisenlebkuchen, también llamados Elisen-Lebkuchen, son la variedad más fina del pan de jengibre de Núremberg: según la normativa alimentaria alemana deben llevar al menos un 25% de almendra, avellana o nuez molida y no más de un 10% de harina, y esta receta no lleva harina en absoluto. La masa pegajosa de frutos secos, piel de naranja y limón confitadas, miel y especias se hornea sobre obleas redondas para que nunca toque la bandeja directamente, y se sostiene solo con huevo batido, sin levadura, así que el resultado queda tierno y húmedo por dentro, más cerca de un macarrón de frutos secos que de una galleta seca. Los 55 minutos cubren batir los huevos, mezclar, hornear dos bandejas y glasear la mitad con azúcar y la otra mitad con chocolate; aparte, la masa reposa 1 hora en la nevera y el glaseado necesita una noche entera para endurecerse. Salen unas 20 piezas, dos por ración.

55 min 445 kcal 10 raciones Avanzado🌿Vegetariano🇩🇪Alemania Ir a la receta
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Ingredientes

PorcionesMétrico
  • 120 galmendra molida
  • 120 gavellana molida
  • 40 gnuez molida
  • 120 gpiel de naranja confitada
  • 120 gpiel de limón confitada
  • 3 huevos
  • 140 gazúcar moreno
  • 2 cdamiel
  • 2 cdtaespecias para lebkuchen
  • 1 cdtacanela molida
  • 1 pizcasal
  • 20 obleas para hornear (Ø 70 mm)
  • 100 gazúcar glas
  • 2 cdazumo de limón
  • 100 gchocolate negro

Preparación

  1. Pica la piel de naranja y de limón confitadas tan finas como puedas, casi hasta convertirlas en pasta. Un mini picador lo hace en menos de un minuto; sin él, un cuchillo bien afilado y algo de paciencia bastan. Los trozos gruesos son la razón principal por la que unos Elisenlebkuchen caseros saben desiguales: un trozo grande de piel carga un bocado con todo el aroma cítrico y deja el siguiente soso. Reserva la piel picada, que se añade con los frutos secos y no con los huevos.
  2. En un bol grande, bate los huevos, el azúcar moreno y la miel con la batidora de varillas de 5 a 6 minutos, hasta que la mezcla blanquee y triplique su volumen, como un sabayón ligero. Esta mezcla batida es lo único que mantiene unidos los Elisenlebkuchen y les da un poco de subida en el horno, porque en toda la receta no hay ni harina ni levadura química. No acortes este paso: unos huevos poco batidos son la causa más común de que salgan planos y densos.
    Huevos, azúcar moreno y miel batidos con batidora de mano hasta una espuma clara y espesa para el Lebkuchen
  3. Incorpora con una espátula la almendra, la avellana y la nuez molidas, la piel confitada picada, las especias para lebkuchen, la canela y la sal, trabajando de abajo hacia arriba para no perder el aire de los huevos. La masa se vuelve espesa, pegajosa y difícil de remover justo antes de que se integren todos los frutos secos; para en cuanto no queden zonas secas. Sobre la espátula debe mantener un pico blando, no caer.
  4. Tapa el bol y refrigera la masa 1 hora. Así se afirma lo suficiente para porcionarla con limpieza, y las especias y la piel confitada tienen tiempo de repartirse por toda la masa en vez de concentrarse en algunos puntos. Si vas justo de tiempo puedes saltarte este paso y hornear directamente, pero el sabor queda notablemente más redondo tras el reposo.
  5. Calienta el horno a 160°C con calor arriba y abajo (140°C con ventilador) y forra dos bandejas con papel de horno. Coloca las obleas y pon sobre cada una unos 40 g de masa fría, una cucharada colmada o una bola con la cuchara de helado. Alísala con una cuchara o los dedos mojados hasta el borde mismo de la oblea, sin dejar un aro libre: un borde sin masa es la causa principal de que las obleas se despeguen tras el horneado, porque ahí no hay nada que las sujete a la galleta. Un ligero domo en el centro no supone ningún problema.
    Con una cuchara se forman montículos de masa de Lebkuchen con fruta confitada sobre obleas redondas
  6. Hornea una bandeja cada vez, en la altura media, de 20 a 22 minutos. La superficie debe quedar mate y sin brillo húmedo, y apenas tomar color: los Elisenlebkuchen se hacen para quedar pálidos y blandos por dentro, y una superficie muy dorada indica que se han secado. Déjalos enfriar del todo sobre una rejilla antes de glasear, porque calientes derriten el glaseado al instante.
  7. Divide las galletas ya frías en dos grupos. Mezcla el azúcar glas con el zumo de limón hasta obtener un glaseado liso y cubre con él la mitad. Funde el chocolate negro al baño maría y cubre la otra mitad. Deja ambos grupos sobre una rejilla, sin tapar, toda la noche, hasta que el glaseado y el chocolate hayan endurecido del todo, y solo entonces guárdalas en una lata.
    Se sumerge un Lebkuchen horneado en chocolate negro derretido, los glaseados se enfrían en una rejilla

Preguntas

Ambos problemas dependen de cómo queda la masa sobre la oblea. Si la masa solo cubre el centro y deja un borde libre, ahí no hay nada que una la oblea a la galleta, y se despega limpiamente al enfriarse; por eso conviene alisarla hasta el mismo borde de la oblea con una cuchara mojada antes de hornear. El desparrame ocurre por la razón contraria, casi siempre por poner demasiada masa amontonada en el centro o por hornear la masa sin haberla enfriado, demasiado blanda. Usa unos 40 g por oblea de 70 mm, mantén el domo bajo, y no te saltes la hora de frío aunque tengas prisa.

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