
Pollo con champiñones en salsa cremosa
Escalopes de pollo dorados en la sartén, luego una salsa hecha en la misma sartén con champiñones, ajo, vino blanco, caldo, nata y parmesano. En realidad, la salsa es el plato. La pechuga de pollo sola no tiene mucho sabor; todo está en la salsa. 35 minutos, una sola sartén.
Ingredientes
- 700 gpechugas de pollo
- 400 gchampiñones cremini o blancos
- 4 ud.ajo
- 1 ud.chalota
- 100 mlvino blanco seco
- 200 mlcaldo de pollo
- 200 mlnata para cocinar
- 40 gparmesano
- 2 cdamantequilla
- 2 cdaaceite de oliva
- 2 cdaharina
- 0.5 cdtamostaza de Dijon
- 1 cdtatomillo fresco
- 1 cdtasal
- 0.5 cdtapimienta negra
- 1 cdaperejil fresco
Preparación
- Corta las pechugas por la mitad a lo largo para obtener escalopes finos. Así se reduce el tiempo de cocción a la mitad y es muy difícil que queden secos. Sazónalos con sal y pimienta por ambas caras, rebózalos ligeramente en harina y sacude el exceso.
- Calienta el aceite en una sartén grande a fuego medio-alto hasta que empiece a brillar. Añade los escalopes sin amontonarlos — si es necesario, cocínalos en dos tandas. 3 a 4 minutos por cada lado hasta que estén dorados. No hace falta que estén completamente cocinados. Pásalos a un plato.
- Baja el fuego a medio. Derrite la mantequilla en la misma sartén. Coloca los champiñones en una sola capa y no los toques durante 2 a 3 minutos — así cogen color. Si los mueves de inmediato se vaporean y quedan grises. Cuando estén dorados, añade la chalota y el ajo picados y remueve 1 minuto.
- Vierte el vino y raspa los trozos dorados del fondo. Deja reducir a la mitad, unos 2 minutos. Añade el caldo de pollo y el tomillo. Cuece a fuego suave 3 minutos.
- Retira la sartén del fuego. Vierte la nata y añade la mostaza de Dijon, remueve para combinar. Vuelve a fuego bajo y lleva a ebullición suave — sin que hierva fuerte. Añade el parmesano rallado y remueve hasta que la salsa cubra la cuchara.
- Devuelve los escalopes a la salsa con el jugo que hayan soltado en el plato. Báñalos con la salsa y déjalos a fuego suave, dándoles la vuelta una vez, hasta que estén hechos: 74°C en la parte más gruesa con un termómetro, o, al cortar por el centro, carne blanca y jugo transparente, sin rastro rosado. No es solo recalentar: en el paso 2 los dejaste a medio hacer. Esparce perejil por encima. Sirve de inmediato sobre arroz, pasta o puré — algo que recoja toda la salsa.
Preguntas
La salsa se corta por tres errores habituales. Primero: la nata se añade con la sartén hirviendo — a temperatura alta la grasa se separa de la proteína. Retira la sartén del fuego antes de añadir la nata, luego vuelve a fuego bajo. Segundo: la nata tiene poca grasa — para esta salsa hace falta nata con al menos un 30% de materia grasa; la de cocinar al 15% o menos se corta casi siempre. Tercero: el parmesano se añadió con la sartén caliente — va al final, fuera del fuego, incorporándolo poco a poco. Si la salsa se corta, añade un poco de caldo templado y bate enérgicamente con unas varillas.
La pechuga se seca rápido, es su naturaleza. Dos formas de evitarlo. Primera: corta la pechuga a lo largo por la mitad para hacer escalopes finos. Se cocinan en 3 a 4 minutos en vez de 8 a 10, y es muy difícil resecarlos. Segunda: rebózalos en harina antes de dorarlos. La harina forma una costra que retiene los jugos. Tras dorarlos, van a un plato mientras preparas la salsa, y vuelven solo al final — 1 a 2 minutos para calentarse en la salsa, no para terminar de cocinarse.
Los cremini dan más sabor que los blancos. El portobello es más intenso todavía, pero suelta mucha agua y oscurece la salsa. Los blancos son más neutros, pero con nata y ajo funcionan bien. Una mezcla de cremini y shiitake es buena opción — el shiitake añade un toque ahumado. Con cualquier variedad, la técnica importa más que el tipo: sartén muy caliente, en una sola capa, sin tocar los primeros 2 a 3 minutos. Sartén fría o llena y los champiñones soltarán agua en lugar de dorarse.
Lo más parecido es la crema fresca o la nata agria con al menos un 20% de grasa: aportan acidez y cremosidad a la vez. Hay que añadirlas fuera del fuego, si no se cortarán. La crema de coco de lata da una salsa muy cremosa sin lácteos, aunque con un ligero sabor a coco — eso es cuestión de preferencia. Una mezcla de caldo con mantequilla y harina resulta más parecida a una velouté clásica que a una salsa cremosa. La nata de cocinar al 10 a 15% funciona, pero la salsa queda más fina y con más riesgo de cortarse.
Tres reglas. La sartén tiene que estar muy caliente — fría, los champiñones empiezan a vaporear de inmediato. No salar al principio — la sal extrae humedad; condimenta al final del dorado. No moverlos los primeros 2 a 3 minutos — removerlos enseguida rompe el proceso de dorado y vuelven a soltar agua. Extiéndelos en una sola capa, fuego fuerte, y espera a que la parte de abajo esté dorada — entonces mezcla. Es la única forma de conseguir champiñones con bordes caramelizados en lugar de grises.
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Comentarios (1)
I use bone-in pieces for chicken and mushroom in creamy sauce whenever possible. The bones release gelatin during cooking, creating a richer, more full-bodied sauce. Boneless is faster but the depth of flavor isn't comparable.