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Stracciatella alla romana — la sopa romana de huevo en caldo con parmesano
Italia · Sopas · Rápido

Stracciatella alla romana — la sopa romana de huevo en caldo con parmesano

La stracciatella alla romana es una sopa romana de huevo: caldo caliente de pollo o de carne en el que se vierte una mezcla de huevos batidos y Parmigiano-Reggiano rallado, formando delicados «jirones» de huevo. Es la versión italiana de la sopa de huevo, pero a diferencia de la china, que a menudo se espesa con maicena, la italiana se mantiene clara y caldosa — la riqueza viene del propio huevo con queso. Para el lector hispanohablante, la stracciatella conecta con nuestra sopa de ajo y con los caldos caseros con huevo que las abuelas preparaban a la primera señal de un resfriado — esa misma sopa ligera, curativa y reconfortante. El nombre viene del italiano *straccetti* / *stracce*, que significa «jirones» o «trapitos»: una descripción exacta de cómo se ve el huevo batido cuando cae en el caldo hirviendo y se rompe en muchas nubecillas. Es un primer plato (*primo*) de la tradición romana y de toda la Italia central, especialmente las regiones de Marche y Abruzzo. A pesar de sus humildes orígenes campesinos, hoy la stracciatella suele abrir los banquetes festivos en Pascua y Navidad. El único punto técnicamente importante es el calor: el caldo debe estar a fuego muy suave, nunca a hervor fuerte, o el huevo se cuaja en grumos en lugar de formar jirones sedosos. La mezcla de huevo y queso se vierte despacio en el caldo en movimiento, removiendo en una sola dirección. La auténtica alla romana lleva cero sémola — eso es una variación del norte que convierte los jirones en gachas. La sal se añade al final, porque el Parmigiano ya aporta la suya. Cuatro ingredientes, lista en unos 15 minutos, servida de inmediato con aceite de oliva, pimienta y perejil.

15 min 150 kcal 4 raciones FácilRápido🇮🇹Italia★★★★★5.0· 1 reseñas

Ingredientes

PorcionesMétrico
  • 1 lcaldo de pollo
  • 2 huevos
  • 40 gParmigiano-Reggiano
  • 1 pizcanuez moscada
  • ½ cdta.pimienta negra
  • 1 cda.perejil
  • 1 cda.aceite de oliva virgen extra

Preparación

  1. Llevar el caldo a fuego muy suave. Vierta aproximadamente 1 litro de buen caldo de pollo o de carne en una cacerola y caliéntelo a fuego medio hasta que llegue a un hervor muy suave — burbujas pequeñas solo en los bordes, la superficie casi quieta. La calidad del caldo sostiene todo el plato, ya que hay muy pocos ingredientes, así que use casero si puede. Justo antes de añadir el huevo, baje el fuego al mínimo; un hervor fuerte es lo único que arruina esta sopa.
  2. Preparar la mezcla de huevo y queso. Mientras se calienta el caldo, casque 2 huevos en un bol y añada 40 g de Parmigiano-Reggiano finamente rallado, una pizca de nuez moscada recién rallada y unas vueltas de molinillo de pimienta negra. Bata bien hasta que quede completamente liso y homogéneo, sin grumos. Los huevos a temperatura ambiente se integran de forma más uniforme. Espere con la sal — el Parmigiano aporta bastante de la suya, ajustará al final.
  3. Verter el huevo, removiendo en una dirección. Con el caldo a su hervor más suave, vierta despacio la mezcla de huevo y queso en la olla en un hilo fino mientras remueve el caldo continuamente en una sola dirección con una varilla o cuchara de madera. El huevo cuaja al contacto con el caldo caliente y se rompe en los jirones que dan nombre a la sopa. El caldo se verá turbio al principio pero se aclara al calentarse.
  4. Elegir la textura. Remueva con energía con una varilla para hilos finos y vaporosos y una sopa más turbia; remueva despacio con una cuchara para copos de huevo más grandes y suaves. Ambas son correctas — es puramente cuestión de gusto. Deje que la sopa hierva suavemente 1 o 2 minutos más para que el huevo se cocine, sin dejar nunca que llegue a un hervor fuerte.
  5. Sazonar y servir. Pruebe y añada sal solo si hace falta — recuerde el queso. Sirva la sopa caliente en cuencos y termine cada uno con un chorrito de aceite de oliva virgen extra, un poco más de pimienta negra, perejil picado y más Parmigiano rallado si le gusta. Añada el perejil solo ahora, al servir — removerlo durante la cocción enturbia el caldo. Sirva de inmediato; la stracciatella no espera.

Preguntas

La stracciatella alla romana es una sopa romana de huevo: caldo caliente de carne o de pollo en el que se vierte una mezcla de huevos batidos y Parmigiano-Reggiano rallado, formando delicados «jirones» de huevo. Es la versión italiana de la sopa de huevo, pero a diferencia de la china, que a menudo se espesa con maicena, la italiana se mantiene clara y caldosa — la riqueza viene del propio huevo con queso. Para el lector hispano, conecta con la sopa de ajo y los caldos caseros con huevo para el resfriado. **Nombre:** *stracciatella* viene del italiano *straccetti* / *stracce*, que significa «jirones» o «trapitos». Es una descripción exacta de cómo se ve el huevo batido cuando cae en el caldo hirviendo, rompiéndose en muchas nubecillas parecidas a pequeños trapos rasgados. **Importante no confundir:** en Italia la palabra «stracciatella» también nombra un helado (con virutas de chocolate — «jirones» de chocolate, no de huevo), un queso (el corazón blando de la burrata) y un plato romano de carne, *straccetti*. Al pedir la sopa en Italia, especifique. **Historia y lugar:** la stracciatella es un primer plato (*primo*) de la tradición romana y de toda la Italia central, especialmente las regiones de Marche y Abruzzo. A pesar de sus humildes orígenes campesinos, hoy la stracciatella no puede faltar en las mesas de la Italia central en las fiestas más importantes — suele abrir los banquetes festivos en Pascua y Navidad. Es una comida reconfortante clásica: ligera, cálida, nutritiva, suave para el estómago. Muchos italianos recuerdan a sus abuelas preparándoles stracciatella a la primera señal de un resfriado o tos — «el caldo que cura». **Platos emparentados:** en Emilia-Romagna existe la *Minestra del Paradiso* (Sopa del Paraíso) — similar pero con pan rallado y más espesa; la *Zuppa Imperiale* (Lazio) o *Pasta Reale* (Marche) — a base de caldo, huevos y queso, pero con sémola, donde la mezcla de huevo se hornea primero, se corta en dados y se echa al caldo; los *Passatelli*, del mismo origen. En Sicilia hay un pariente más elaborado, el *sciusceddu*.

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