
Chak-chak (dulce tártaro de miel)
El chak-chak es el emblema de la hospitalidad tártara y baskir: un dulce festivo de diminutos palitos de masa fritos, unidos con jarabe de miel y amontonados en una cúpula brillante. La masa es solo harina y huevos, cortada pequeña, frita hasta quedar crujiente, y luego mezclada con un jarabe de miel y azúcar en caliente para que los trozos cuajen en un montón pegajoso y crujiente. Se conserva semanas y es el centro de bodas y celebraciones del Volga Medio.
Ingredientes
- 400 gharina
- 3 piezashuevo
- 1 cdaazúcar
- ½ cdtasal
- 500 mlaceite vegetal
- 200 gmiel
- 100 gazúcar
- 2 cdaagua
Preparación
- Bate los huevos con el azúcar y la sal, luego incorpora la harina hasta una masa firme y lisa, tan dura como la de fideos. Amasa unos minutos, tapa y deja reposar 30 minutos.
- Estira la masa muy fina y córtala en tiras estrechas, luego a lo ancho en palitos cortos de unos milímetros. Espolvorea un poco de harina para que no se peguen y sacude el exceso.
- Calienta el aceite para freír a unos 175 °C. Fríe los palitos en tandas pequeñas, removiendo, hasta que se inflen y estén dorados claros: se doran rápido, no los amontones. Sácalos sobre papel de cocina.
- Prepara el jarabe: combina la miel, el azúcar y el agua en una olla de fondo grueso y calienta, removiendo, hasta que el azúcar se disuelva y rompa a hervir.
- Hierve el jarabe 5–7 minutos hasta que espese: comprueba dejando caer un poco en agua fría; debe formar una bola blanda. Retira del fuego.
- Pon los palitos fritos en un bol grande, vierte el jarabe caliente por encima y mezcla rápido con una espátula hasta cubrir cada trozo.
- Con las manos húmedas, amontona la mezcla en un plato en forma de cúpula o montículo firme, presionando para compactar. Deja cuajar y enfriar al menos 1–2 horas antes de cortar.
Preguntas
El chak-chak es un dulce tradicional de los pueblos tártaro y baskir de la región del Volga Medio, en Rusia, y también se encuentra entre kazajos, kirguises y otros pueblos túrquicos. Se hace con trocitos de masa de huevo fritos hasta quedar crujientes, unidos con jarabe de miel y en forma de montículo. Tiene una fuerte simbología: se sirve en bodas, donde los muchos trozos pegados representan la unión y una familia próspera y unida. Se considera el dulce nacional de Tartaristán.
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