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Bagels de Nueva York: harina de fuerza, levadura — EE. UU. · receta
EE. UU. · Productos de harina y repostería · Vegetariano

Bagels de Nueva York

El bagel de Nueva York es una rosca de masa de trigo muy firme que primero se hierve y después se hornea: la versión neoyorquina de un pan de origen judío asquenazí. La masa es magra, sin grasa y sin huevo: solo harina de fuerza, agua, levadura, sal y jarabe de malta de cebada. Con un 58% de agua es mucho más dura que una masa de pan corriente y hay que amasarla hasta que quede lisa y elástica. Tras una noche en la nevera, que le da sabor, los bagels se forman y se hierven un minuto por cada lado en agua con jarabe de malta, a la que esta versión casera añade una cucharada de bicarbonato para que la corteza quede más oscura; el hervor gelatiniza el almidón de la superficie, fija la corteza y da esa miga densa y masticable que distingue un bagel de un panecillo. Después se hornean en horno fuerte hasta que quedan de un dorado oscuro y brillantes. Las semillas o la mezcla «everything» se ponen cuando los bagels todavía están mojados al salir de la olla. Los bagels se comen abiertos con queso crema y salmón ahumado, o calientes y sin nada. Hay que empezar la víspera: el trabajo y el horno suman unos 70 minutos, pero la masa además leva 1 hora, pasa de 8 a 24 horas en la nevera y, ya formados, los bagels esperan de 30 a 45 minutos.

150 min 280 kcal 8 raciones Avanzado🌿Vegetariano🇺🇸EE. UU. Ir a la receta
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Ingredientes

PorcionesMétrico
  • 500 gharina de fuerza
  • 7 glevadura seca instantánea
  • 10 gsal fina
  • 1 cdajarabe de malta de cebada, para la masa (o miel)
  • 290 mlagua tibia
  • 2 cdajarabe de malta de cebada, para el agua de cocción (o miel)
  • 1 cdabicarbonato sódico, para el agua de cocción (opcional)
  • 4 cdacoberturas: semillas de sésamo, de amapola o mezcla «everything»

Preparación

  1. Amasar una masa firme y fuerte. Mezcla la harina, la levadura y la sal en el bol de la amasadora. Disuelve 1 cda de jarabe de malta en el agua tibia (30–35°C, apenas tibia en la muñeca). Con el gancho a velocidad baja, vierte el agua sobre la harina poco a poco. Sube a velocidad media y amasa de 10 a 12 minutos. La masa de bagel tiene que ser firme y seca: no debe pegarse y se nota mucho más prieta que una masa de pan. Está lista cuando queda completamente lisa y elástica y la marca de un dedo se recupera al instante. Ese gluten bien desarrollado es lo que da la textura masticable. A mano, cuenta con 15 a 20 minutos de amasado intenso.
    Dedo presionando una bola lisa y firme de masa de bagel sobre una mesa de roble sin harina, para comprobar el amasado
  2. Levar y dejar una noche en la nevera. Forma una bola con la masa, ponla en un bol ligeramente aceitado y tápalo bien. Déjala a temperatura ambiente 1 hora, hasta que se hinche un poco. Después métela en la nevera un mínimo de 8 horas y un máximo de 24. La noche en frío importa más para el sabor que cualquier otro paso: la masa va acumulando despacio ácidos y aromas que un levado corto y templado no puede dar. Además, la masa fría es más fácil de formar.
    Bola de masa de bagel en un bol de cristal untado con aceite, tapada con film por dos manos
  3. Formar los bagels con el método del cordón. Saca la masa de la nevera y divídela en 8 porciones iguales de unos 100 g. Estira cada porción sobre una superficie sin harina hasta obtener un cordón de unos 25 cm. Enrolla el cordón alrededor de la mano de modo que los dos extremos se solapen unos 4 cm en la palma. Haz rodar el solape adelante y atrás bajo la palma sobre la mesa para sellarlo; así sale un aro regular que conserva la forma. El aro debe medir de 9 a 10 cm de diámetro. Otra opción es atravesar con el pulgar el centro de una bola de masa y estirarla con cuidado hasta formar un aro. Coloca los bagels bien separados en dos bandejas forradas con papel de hornear, tápalos y déjalos a temperatura ambiente de 30 a 45 minutos, hasta que se hinchen un poco. Enciende el horno a 230°C en cuanto los tapes, para que esté bien caliente cuando salgan de la olla.
    Cordón de masa enrollado en los dedos, la palma hace rodar el solape sobre la mesa para sellarlo; al lado, bagels ya formados
  4. Hervir. Lleva a ebullición unos 2,5 litros de agua en una olla grande y ancha. Añade 2 cdas de jarabe de malta y, si lo usas, el bicarbonato, y remueve; con el bicarbonato el agua hará espuma un momento. Baja el fuego hasta un hervor constante y vivo. Mete los bagels con cuidado, de 3 en 3 o de 4 en 4. Hiérvelos 60 segundos, dales la vuelta con una espumadera y hiérvelos otros 60 segundos. Al principio se hunden y deben flotar en unos 10 segundos; luego se hinchan mientras se cuecen. Sácalos con la espumadera, déjalos escurrir un momento y devuélvelos al papel de hornear. No te saltes el hervido: es el paso que hace que un bagel sea un bagel.
    Bagels hirviendo en agua ámbar claro con jarabe de malta en una olla ancha de acero, uno sacado con espumadera
  5. Añadir las semillas y hornear. A medida que cada tanda sale del agua, espolvorea generosamente los bagels mojados con las coberturas. No hace falta pintarlos con huevo: las semillas se pegan a la superficie húmeda y pegajosa. Hornea las dos bandejas a la vez en las dos alturas centrales del horno ya caliente, a 230°C, de 20 a 25 minutos, intercambiándolas y girándolas a media cocción, hasta que la corteza tenga un dorado oscuro y el bagel suene a hueco al golpearlo por debajo. Si en tu horno solo cabe una bandeja, hornéalas una detrás de otra. Déjalos enfriar sobre una rejilla al menos 15 minutos antes de cortarlos, porque la miga termina de asentarse al enfriarse. Cómelos el mismo día, cuando la corteza está en su mejor momento.
    Cuatro bagels hervidos aún húmedos en una bandeja con papel, una mano espolvorea uno con sésamo, amapola, ajo y cebolla

Preguntas

Un bagel de Nueva York se distingue de la mayoría en tres cosas. La masa se hace con harina de fuerza y poca agua (un 58% en esta receta), así que es muy firme y da una miga densa y resistente. La masa fermenta en frío y despacio, lo que le da mucho más sabor que un levado rápido y templado. Y los bagels se hierven en agua con jarabe de malta de cebada antes de hornearlos, lo que gelatiniza el almidón de la superficie y produce una corteza brillante y masticable. Muchos bagels industriales se saltan la olla y se hornean en hornos con inyección de vapor; salen más esponjosos y blandos, más cerca de un panecillo con agujero.

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