
Pan de calabacín
El pan de calabacín es lo que los reposteros caseros estadounidenses hacen con el exceso del verano: calabacín rallado incorporado a una masa con canela y horneado en un pan denso y húmedo que no sabe a nada en particular pero mantiene la miga tierna durante días. El calabacín no aporta sabor propio: aporta agua, y ahí está todo el sentido. Cortado en rebanadas gruesas, con mantequilla o solo con café, queda entre un bizcocho y un pan y se niega a elegir.
Ingredientes
- 400 gcalabacín
- 280 gharina de trigo
- 150 gazúcar moreno
- 100 gazúcar
- 3 piezashuevo
- 160 mlaceite vegetal
- 100 gnueces
- 2 cdtacanela molida
- 2 cdtaextracto de vainilla
- 1 cdtabicarbonato
- 1 cdtalevadura química
- 1 pizcanuez moscada
Preparación
- Calienta el horno a 175 °C y forra un molde alargado grande con papel de hornear. Extiende las nueces en una bandeja y tuéstalas 6–7 minutos hasta que huelan, luego pícalas en trozos y déjalas enfriar.
- Ralla el calabacín por los agujeros grandes del rallador, con piel y semillas: no hace falta pelarlo. Si se ve muy húmedo, déjalo unos minutos en un colador y presiona ligeramente; si se ve normal, déjalo tal cual.

- Bate en un bol grande la harina, la canela molida, la nuez moscada, el bicarbonato, la levadura química y una pizca de sal.
- En un segundo bol, bate los huevos con ambos azúcares hasta que quede liso, luego incorpora batiendo el aceite vegetal y el extracto de vainilla hasta obtener una mezcla brillante y homogénea.
- Incorpora el calabacín rallado a la mezcla húmeda, luego echa los ingredientes secos y las nueces tostadas. Mezcla con espátula solo hasta que desaparezcan los últimos rastros de harina: mezclar de más deja el pan duro y gomoso.

- Vuelca la masa en el molde y alisa la superficie. Hornea 55–65 minutos, hasta que una brocheta clavada en el centro salga con algunas migas húmedas pero sin masa cruda. Cubre con papel de aluminio sin apretar a los 35 minutos si la superficie se dora demasiado rápido.
- Enfría en el molde 15 minutos, luego desmolda sobre una rejilla y deja enfriar del todo antes de cortar. Cortarlo caliente desgarra la miga y hace que parezca poco hecho.
Preguntas
Depende de la verdura, por eso las recetas discrepan tanto. La humedad del calabacín rallado es lo que da a este pan su miga húmeda y tierna característica y su larga conservación, así que escurrirlo del todo en un paño suele dar un bizcocho más seco y anodino. Por otro lado, un calabacín muy grande o muy jugoso puede soltar tanto líquido que deje una capa densa y gomosa junto a la base. La respuesta práctica: si en pocos minutos se acumula líquido bajo el montón rallado, escúrrelo un momento en un colador y presiona ligeramente; si no, úsalo tal cual.
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