
Latte de hojicha
La hojicha es té verde japonés tostado — de color pardo rojizo, con notas a frutos secos y un leve caramelizado, y con una fracción de la cafeína del matcha o el café. Montada en pasta y combinada con leche caliente espumada, se convierte en una de las bebidas más reconfortantes del repertorio japonés. Esta versión funciona caliente o fría. Lo único que pide atención es la temperatura del agua.
Ingredientes
- 2 cdtahojicha en polvo
- 50 mlagua a 80 °C
- 180 mlleche entera o de avena
- 1 cdtasirope de arce o miel
- 1 pizcasal
Preparación
- Haz la pasta. Tamiza la hojicha en un cuenco pequeño o tazón de matcha para deshacer los grumos. Añade el agua a 80 °C — usa un termómetro o deja reposar agua recién hervida 3 o 4 minutos. Bate enérgicamente en W con un chasen de bambú o un pequeño batidor durante 20 a 30 segundos, hasta que quede lisa, ligeramente espumosa y sin polvo seco visible. Este paso es la base: el polvo sin disolver se apelmaza en la leche y deja sensación arenosa. La pasta debe quedar lo bastante fluida para verterse.

- Endulza la pasta. Si vas a endulzar, añade ahora el sirope de arce o la miel y mézclalo con la pasta caliente. Los endulzantes líquidos se integran muy bien en este paso. Si prefieres probar antes, añade el dulce después de sumar la leche.
- Calienta y espuma la leche. Caliéntala en un cazo a fuego medio o en el microondas hasta los 65-68 °C. No la hiervas: por encima de 70 °C las proteínas se rompen y la espuma se vuelve inestable. Espúmala con un emulsionador de mano 10 a 15 segundos inmediatamente después de calentarla. Sin espumador, basta con calentar la leche hasta que empiece a humear.

- Combina. Vierte la pasta de hojicha en una taza previamente calentada. Sujeta la espuma con una cuchara y vierte primero la leche líquida; después coloca la espuma encima con la cuchara. Alternativa: vierte la pasta dentro de la leche para un color más uniforme. Añade una pizca de sal — redondea el amargor tostado y aporta suavidad sin dejar gusto salado.

- Versión con hielo: prepara la pasta con agua caliente como arriba y déjala templar 2 minutos. Llena un vaso alto de hielo hasta el borde, vierte la leche fría y deja caer la pasta ya templada lentamente sobre un cubito para hacer capas. Añade el endulzante a la pasta mientras aún esté caliente para que se disuelva. Remueve antes de beber.
Preguntas
Los dos vienen del té verde japonés, pero el procesado es completamente distinto. El matcha es hoja vaporizada y molida en piedra, verde intenso, herbáceo y con umami, y con bastante cafeína. La hojicha es té tostado, pardo rojizo, con notas a frutos secos, caramelo y cereal tostado, y tiene entre cinco y siete veces menos cafeína que el matcha. Un latte de matcha activa y tiene un amargor punzante. Un latte de hojicha es cálido, suave y adecuado para la tarde-noche. Para quien es sensible a la cafeína, la hojicha es la opción clara.
Sí. Con té en hebra usa el doble de cantidad — unos 5-6 g por cada 100 ml de agua — e infusiona a 80-85 °C durante 1 o 2 minutos. Cuela y combina con leche caliente espumada. El sabor en hebra suele ser algo más delicado. El polvo da un resultado más concentrado, estilo cafetería, porque el polvo fino extrae mejor y se disuelve del todo en la leche. Si usas polvo, tamízalo siempre primero y móntalo como pasta lisa antes de añadir la leche.
La leche de avena es la favorita de muchas cafeterías y baristas: naturalmente dulce, de sabor neutro, espuma bien y no tapa el carácter tostado del té. La leche entera de vaca aporta la textura clásica, cremosa. La de soja espuma bien pero deja un leve gusto a haba. La de almendra es demasiado fina y forma una espuma inestable. La de coco en lata es muy rica y cambia claramente el carácter de la bebida. La temperatura óptima son 65-68 °C: por encima de 70 °C las proteínas se rompen y la espuma no aguanta.
Sube a 2 o 3 cdtas de polvo en vez de una. Usa menos agua al hacer la pasta: 40-50 ml en lugar de 60 ml para una suspensión más concentrada. La proporción estándar es 1 parte de agua por 3 de leche. Para más intensidad, muévete hacia 1 de agua por 2 de leche. Con té en hebra, infusiona 2 minutos en vez de 1 y usa un poco más de hoja. La mayoría de cafeterías usan doble dosis de polvo y menos leche de lo que sugieren las recetas caseras.
Prepara la pasta igual que para la versión caliente: bate el polvo con agua a 80 °C hasta que quede lisa. Déjala templar 2 o 3 minutos. Llena un vaso alto de hielo hasta el borde. Vierte leche fría. Vierte la pasta ya templada lentamente sobre un cubito, en un hilo fino, para crear el efecto en capas: té ámbar flotando sobre la leche blanca. Remueve antes de beber. Añade el endulzante a la pasta cuando todavía esté caliente para que se disuelva antes de entrar la leche fría.
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