
Pavo asado (con salmuera seca, para Acción de Gracias)
El pavo asado es el ave entera hecha al horno que ocupa el centro de la cena estadounidense de Acción de Gracias; aquí es un pavo de 5,4 kg que se sala con antelación, se unta con mantequilla de hierbas bajo la piel y se asa hasta que el muslo marca 74°C. Esta versión está pensada para un horno doméstico y para quien lo hace por primera vez: la salmuera seca, que es sal frotada 1 o 2 días antes, sazona la carne hasta el centro y ayuda a que la pechuga quede jugosa, y una noche sin tapar en la nevera seca la piel para que salga crujiente. Los 195 minutos corresponden al día mismo, unos 30 minutos de preparación y 2¾ horas de horno; a eso se suman 3 días de descongelación en la nevera, 1 o 2 días de salado y 30 minutos de reposo antes de trinchar. Da para 10 personas, y el jugo de la bandeja va a la salsa de nuestra receta de puré de patatas.
Ingredientes
- 5.4 kgpavo entero
- 1 cebolla
- 2 zanahorias
- 2 ramas de apio
- 115 gmantequilla sin sal
- 40 gsal gruesa
- 1 cdalevadura química
- 1 cdaperejil fresco
- 1.5 cdtasalvia seca
- 1.5 cdtatomillo seco
- 0.5 cdtapimienta negra
- 240 mlagua
Preparación
- Descongela el pavo en la nevera y empieza 5 días antes de la cena. Deja el ave congelada en su envoltorio, ponla en una bandeja que recoja el líquido y colócala en el estante más bajo; a 4°C o menos necesita unas 24 horas por cada 2 kg, así que un pavo de 5,4 kg tarda 3 días. No lo descongeles sobre la encimera, porque el exterior pasa horas templado mientras el centro sigue helado. Cuando esté descongelado, quítale el envoltorio y saca el cuello y la bolsa de menudillos de las dos cavidades; guarda el cuello para la salsa.
- Sala el ave 1 o 2 días antes de asarla. Mezcla los 40 g de sal con la levadura química, seca muy bien el pavo con papel de cocina y ponlo con la pechuga hacia arriba sobre una rejilla dentro de una bandeja con borde. Toma la mezcla con los dedos y déjala caer desde 15 a 25 cm de altura para que se reparta de manera uniforme: un poco dentro de la cavidad y la mayor parte sobre la pechuga y los muslos, donde la carne es más gruesa. La sal disuelve parte de las proteínas del músculo, de modo que la carne suelta menos jugo en el horno, y la levadura química ayuda a que la piel se dore y quede crujiente.

- Mete la bandeja en la nevera y cubre el pavo con film transparente, sin apretar. Retira el film las últimas 12 a 24 horas para que la piel se seque con el aire frío; la piel seca es la que cruje en el horno. El día del asado no deben verse granos de sal y la piel tiene que notarse seca y tirante al tacto. No enjuagues el ave, porque solo volverías a mojar la piel.
- El mismo día, saca el pavo de la nevera 1 hora antes de meterlo en el horno y sécalo una última vez. Trabaja la mantequilla blanda con el perejil picado, la salvia, el tomillo y la pimienta; no añadas sal, el ave ya tiene suficiente. Mete los dedos entre la piel y la carne de la pechuga para despegarla sin romperla, introduce más o menos la mitad de la mantequilla y presiona la piel por fuera para extenderla sobre las dos pechugas. Unta el resto por el exterior, dobla las puntas de las alas bajo el lomo y ata los extremos de las patas con hilo de cocina para que el ave conserve la forma y se haga de manera uniforme.

- Pon la rejilla del horno en la posición más baja y calienta el horno a 220°C. Corta la cebolla en gajos y las zanahorias y el apio en trozos de 5 cm, repártelos en una fuente de asar poco profunda, vierte el agua y coloca encima la rejilla con el pavo, con la pechuga hacia arriba. Lo adecuado es una fuente de 5 a 6 cm de fondo, porque los bordes altos tapan el calor a los muslos, que son la parte que más tarda. El agua evita que los jugos se quemen sobre el metal caliente; añade otros 120 ml cada vez que la fuente se vea seca.
- Asa 30 minutos a 220°C, hasta que la piel empiece a dorarse, y baja el horno a 165°C. Para este tamaño calcula unas 2¾ horas de horno en total, alrededor de 30 minutos por kg, pero tómalo como una estimación: un ave salada suele hacerse antes de lo que dicen las tablas, así que empieza a medir a las 2 horas. Si la pechuga está muy oscura antes de que la carne esté lista, pon una hoja de papel de aluminio, suelta, solo sobre la pechuga.
- Comprueba la temperatura en tres puntos con un termómetro de lectura instantánea. Clávalo en la parte más gruesa del muslo, en el pliegue donde la pata se une al cuerpo, sin tocar el hueso: debe marcar 74°C. Mide después la parte más interna del ala y la parte más gruesa de la pechuga, cerca del cuello; en la pechuga bastan 71 a 72°C para sacar el ave, porque sigue calentándose mientras reposa. Si el muslo todavía no llega, dale otros 10 a 15 minutos y vuelve a medir, y no te fíes del indicador emergente que traen algunos pavos.
- Pasa el pavo a una tabla, cúbrelo con papel de aluminio sin apretar y déjalo reposar 30 minutos, o hasta 1 hora si las guarniciones necesitan el horno. Mide la pechuga otra vez antes de trinchar: ahora debe marcar 74°C, y si no es así, devuelve el ave al horno 10 minutos. Cuela el jugo de la fuente a una jarra para la salsa de la receta de puré de patatas y pruébalo antes, porque está salado y puede que haya que rebajarlo con caldo. Para trinchar, corta la piel entre la pata y el cuerpo, tira de la pata hacia fuera y corta por la articulación; después separa el jamoncito del muslo y quita las alas. En la pechuga, haz un corte horizontal profundo justo encima de la articulación del ala y corta lonchas en vertical hasta ese corte, así cada loncha se suelta sola.

Preguntas
La regla del Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA) es de unos 450 g de pavo entero crudo por persona, y Food Network calcula de 450 a 680 g si quieres que sobre para el día siguiente. Para 10 invitados eso supone un ave de 4,5 a 6,8 kg. El pavo de 5,4 kg de esta receta llega para 10 platos cuando hay relleno de pan de maíz y puré de patatas al lado, y queda un poco para bocadillos. Ten en cuenta que un ave más grande también tarda más: la tabla del USDA da de 3¾ a 4¼ horas a 165°C para 6,4 a 8,2 kg, frente a unas 3 horas para 5,4 kg.
En una nevera a 4°C o menos, el USDA calcula unas 24 horas por cada 2 kg, es decir, 3 días para un ave de 5,4 kg y de 3 a 4 días para una de 5,4 a 7,3 kg. Un pavo descongelado puede seguir en la nevera 1 o 2 días más, y ese es justo el margen que aprovecha la salmuera seca. Si esa mañana sigue duro, mételo en una bolsa hermética, sumérgelo en agua fría del grifo y cambia el agua cada 30 minutos; calcula alrededor de 1 hora por kg, unas 6 horas para 5,4 kg, y cocínalo nada más terminar. En ese caso, sálalo justo antes de asarlo y olvida el salado largo. Asar el pavo congelado también es seguro, pero tarda al menos un 50 por ciento más.
La pechuga y los muslos piden temperaturas distintas. Kenji López-Alt, de Serious Eats, sitúa la mejor textura de la pechuga en torno a 66°C, mientras que los muslos no se ponen tiernos por debajo de 74°C, de modo que un ave asada hasta que los muslos están hechos suele tener la pechuga muy pasada. Ayudan tres cosas: salar 1 o 2 días antes, cubrir la pechuga con papel de aluminio en cuanto esté dorada y sacar el ave según el termómetro, no según el reloj ni el indicador emergente. Después déjala reposar 30 minutos antes de trinchar. Si la pechuga ya está seca, córtala fina y riégala con la salsa caliente de la receta de puré de patatas; una cucharada de salsa de arándanos rojos en el plato también ayuda.
Primero lee la etiqueta. Serious Eats recuerda que los pavos kosher, los «enhanced» y los «self-basting» ya vienen tratados con sal y no deben salarse otra vez; con ellos omite la sal y deja el ave sin tapar en la nevera toda la noche para que la piel se seque. La sal de mesa sirve si la pesas: 40 g son 40 g sea cual sea el cristal. A cucharadas sale mal, porque la tabla de pesos de King Arthur da 8 g para una cucharada de sal kosher Diamond Crystal, 16 g para la Morton y 18 g para la sal de mesa. Así, 40 g son 5 cucharadas de Diamond Crystal, 2½ cucharadas de Morton o algo más de 2 cucharadas de sal de mesa.
El USDA indica que hay que desechar el pavo que haya pasado más de 2 horas a temperatura ambiente, así que separa la carne de los huesos poco después de la cena y enfríala en recipientes tapados y poco profundos, donde pierde el calor rápido. En la nevera aguanta de 3 a 4 días; en el congelador conviene gastarla en un plazo de 2 a 6 meses. Para recalentarla, pon las lonchas en una fuente con un chorrito de caldo o agua, tápala y caliéntala en el horno a no menos de 165°C hasta que la carne llegue a 74°C. El pavo frío también se puede comer tal cual, por ejemplo en un bocadillo con salsa de arándanos rojos.
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