
Salsa de arándanos rojos (casera, con arándanos frescos)
La salsa de arándanos rojos (cranberry sauce) es una salsa estadounidense agridulce de arándanos rojos frescos, azúcar y zumo de naranja que acompaña al pavo asado en la mesa de Acción de Gracias; la versión gelatinosa de lata es su pariente de supermercado. Se cuecen las bayas unos 8 minutos, hasta que revientan dos tercios, se añade la ralladura fuera del fuego y, al enfriarse, la pectina de los arándanos la convierte en una mermelada blanda. Salen unos 500 ml, 8 raciones. Los 15 minutos son de trabajo activo; el enfriado lleva cerca de una hora y la salsa aguanta en la nevera hasta 10 días, así que puedes hacerla 3 días antes de la cena.
Ingredientes
- 340 garándanos rojos frescos o congelados
- 200 gazúcar
- 120 mlzumo de naranja recién exprimido
- 60 mlagua
- 1 cdtaralladura de naranja
- 1 pizcasal
Preparación
- Vuelca los arándanos en una bandeja y selecciónalos: tira los blandos, arrugados o marrones y los rabitos, y luego lávalos y escúrrelos. Ralla 1 cucharadita de ralladura de una naranja, solo la capa naranja y nada de la parte blanca, y después exprime 120 ml de zumo. Hazlo justo antes de cocinar, porque el zumo exprimido se vuelve amargo si reposa una hora.
- Pon en un cazo mediano los arándanos, el azúcar, el zumo de naranja, el agua y la sal. Usa acero inoxidable o esmalte, porque la acidez de las bayas reacciona con el aluminio sin tratar. El azúcar parecerá demasiado frente a las bayas, pero los arándanos son muy ácidos y lo necesitan todo.

- Pon el cazo a fuego medio-alto y remueve hasta que el azúcar se disuelva y el líquido hierva, unos 4 minutos. Baja a fuego medio-bajo para que burbujee suavemente y cuece 8 minutos, removiendo de vez en cuando. A los 3 o 4 minutos las bayas empiezan a reventar con pequeños chasquidos, y eso libera la pectina que luego espesará la salsa. Los arándanos congelados se añaden sin descongelar y necesitan unos 2 minutos más.
- Comprueba la salsa a los 8 minutos: unos dos tercios de las bayas deben haber reventado y el resto conservar su forma, y la salsa debe verse suelta y almibarada, como una mermelada fluida. Pasa una cuchara por el fondo del cazo; la marca debe cerrarse al cabo de uno o dos segundos. Retira del fuego en ese momento aunque parezca demasiado líquida, porque espesa al enfriarse, y pasar de 15 minutos de cocción la vuelve pegajosa y amarga.

- Fuera del fuego, incorpora la ralladura de naranja; añadida al final conserva su aroma y no amarga con el hervor. Prueba una cucharada, con cuidado, está caliente. Si te parece más ácida de lo que te gusta, añade 1 cucharada más del azúcar ahora, mientras la salsa está lo bastante caliente para disolverla.
- Pasa la salsa a un bol y déjala sin tapar a temperatura ambiente durante 1 hora aproximadamente. Al principio parece demasiado líquida. Al enfriarse cuaja como una mermelada blanda que se puede coger con cuchara, con bayas enteras y medio reventadas en un almíbar rubí brillante. Tapa el bol solo cuando la salsa esté fría.

- Guarda la salsa tapada en la nevera. Aguanta hasta 10 días, así que puedes hacerla 3 días antes de la cena, y el sabor se asienta mientras tanto. Saca el bol de la nevera 30 minutos antes de servir para que la salsa no esté helada y ponlo en la mesa junto al pavo asado.
Preguntas
El culpable habitual es cocerla demasiado: 10 a 15 minutos en total es el límite, y pasado ese tiempo la salsa se vuelve amarga y pegajosa. La naranja también puede sumar amargor, porque el zumo y la ralladura llevan un compuesto amargo, y el zumo exprimido empeora tras 30 a 60 minutos de reposo, así que exprímelo fresco y añade la ralladura solo con el cazo fuera del fuego. Para rescatar una tanda, incorpora una pizca de sal y 1 cucharada de azúcar con la salsa aún tibia y vuelve a probar, o añade 1 cucharadita de vinagre de manzana. No exprimas más cítricos, porque suman amargor en vez de taparlo.
La salsa de arándanos casera dura de 10 a 14 días en un recipiente tapado en la nevera, y America's Test Kitchen da 7 días para su versión sencilla, así que hacerla 3 días antes de la cena queda muy dentro de ambos plazos. El sabor se asienta en ese tiempo, de modo que sale mejor, no peor. Saca el bol 30 minutos antes de servir. La salsa se hace en los fuegos y no en el horno, así que el horno queda libre para el pavo y para el cazuela de boniato con crumble de pecanas. Para congelarla usa un recipiente hermético; mantiene su mejor calidad unos 2 meses, aunque puede quedar algo aguada al descongelarse.
Sí, y no hace falta descongelar: añade las bayas al cazo congeladas y da a la salsa unos 2 minutos más, que es lo que hace America's Test Kitchen con las bayas sin descongelar. Ocean Spray también indica bayas frescas o congeladas en su salsa básica. Los arándanos se congelan muy bien, así que puedes comprar unas bolsas de 340 g en otoño y hacer la salsa en primavera; en el congelador conservan su calidad unos 10 a 12 meses. Juzga el punto por las bayas y no por el reloj: deja de cocer cuando hayan reventado unos dos tercios.
La salsa de arándanos caliente siempre parece demasiado líquida, porque la pectina de las bayas cuaja al enfriarse. Retírala del fuego cuando hayan reventado unos dos tercios de las bayas y una cuchara pasada por el fondo deje una marca que se cierre al cabo de uno o dos segundos; en cerca de 1 hora cuaja como una mermelada blanda. Si sigue líquida tras una noche en la nevera, cuécela 2 minutos más, pero no más, porque pasar de 15 minutos en total devuelve el amargor. Si quedó demasiado espesa, un chorrito de agua o de zumo de naranja a fuego bajo la afloja.
Sí a las dos cosas. Usa 180 ml de agua sola en lugar del zumo y el agua, como hace America's Test Kitchen en su salsa sencilla, o cambia el zumo por zumo de manzana, que amarga menos que el de naranja. Mantén en cualquier caso los 200 g de azúcar, porque las bayas lo necesitan. La salsa no es solo para el pavo: va igual de bien junto al jamón glaseado con miel, y las sobras están buenas untadas en un sándwich con pavo en lonchas.
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