
Ají criollo
El ají criollo es la salsa emulsionada que está en la mesa de cualquier pollería peruana y al lado de cualquier parrilla de carbón en Lima. El ají amarillo fresco se desvena, se sancocha, se sofríe con cebolla y ajo y luego se licúa con queso fresco y leche evaporada mientras se incorpora el aceite en hilo para formar una emulsión espesa y brillante, con huacatay y culantro al final para el filo herbal. Es un condimento y no una salsa de cocción: nada se guisa en el, y se pone sobre pollo a la brasa, anticuchos, papas sancochadas y yuca frita después del fuego. El ají amarillo aporta mucho más fruta que picante, así que el filo de una buena versión viene del ají limo que se agrega aparte.
Ingredientes
- 6 piezasají amarillo fresco
- 1 piezaají limo
- 1 piezacebolla roja
- 3 dientesajo
- 20 ghojas de huacatay
- 20 ghojas de culantro
- 70 gqueso fresco
- 100 mlleche evaporada
- 120 mlaceite vegetal
- 2 cdajugo de limón
- 1 cdtasal marina fina
Preparación
- Parte los ajíes amarillos a lo largo y retira con una cucharita las pepas y las venas claras. En las venas está casi todo el picante y prácticamente toda la amargura, así que dejarlas da una salsa que muerde en vez de una que se sirve a cucharadas.

- Sancocha los ajíes limpios 5 minutos, escurre y repite en agua nueva si la quieres suave. Dos cambios de agua quitan buena parte del ardor y dejan el aroma frutal, que es justamente el sentido de la técnica.
- Sofríe la cebolla picada con el ajo en 2 cucharadas del aceite a fuego medio 5 a 6 minutos hasta que esté transparente sin dorarse, luego agrega los ajíes escurridos y cocina 3 minutos más para que pierdan el filo crudo.
- Pasa la base sofrita a la licuadora con el queso fresco, la leche evaporada, el ají limo entero y la sal, y licúa 1 a 2 minutos hasta que quede completamente liso, sin restos de queso.
- Con la licuadora funcionando a velocidad media, vierte el aceite restante en hilo fino durante alrededor de un minuto. La salsa pasa de aguada y opaca a espesa y brillante conforme emulsiona; si viertes más rápido, se corta.

- Añade las hojas de huacatay y culantro y licúa solo 10 segundos en pulsos. Licuar de más calienta las hojas y apaga la salsa hacia un tono verde oliva en lugar del amarillo verdoso limpio que corresponde.
- Incorpora el jugo de limón, rectifica la sal y refrigera al menos 30 minutos antes de servir. Se sirve fría, y el sabor se ordena y se afina con el frío.
Preguntas
El aceite entro demasiado rápido o la licuadora estaba detenida al agregarlo. Las emulsiones se forman solo cuando el aceite cae en hilo sobre un líquido en movimiento. Para recuperarla, pon una cucharada de queso fresco y un chorro de leche evaporada en el vaso limpio y vierte encima la salsa cortada mientras licúas.
Cuatro cucharadas de pasta de ají amarillo reemplazan los seis ajíes frescos y ahorran el desvenado y el sancochado, pero la pasta es más concentrada y más picante, así que la primera vez deja fuera el ají limo y agrégalo solo después de probar. El ají amarillo congelado entero, si lo consigues, se comporta igual que el fresco. La pasta en frasco se vende en tiendas de productos latinoamericanos y por internet.
Cinco días en frasco cerrado en la refrigeradora, aunque el color se apaga desde el segundo día y la nota herbal se va primero. Se congela bien tres meses, que es la mejor opción si preparas la receta completa para dos personas. Usa siempre una cuchara limpia, porque el queso y la leche hacen que se estropee antes que un ají sin lácteos, y remuévela antes de servir, ya que espesa en frío.
La salsa criolla no es una salsa sino una ensalada de cebolla roja en pluma con limón, ají y culantro. El ají de huacatay pone la hierba al frente y suele usar galleta o pan remojado para dar cuerpo, mientras que esta versión se apoya en queso y aceite y deja el huacatay como acento. En la práctica la diferencia es de textura: el ají criollo se licúa hasta quedar liso y cremoso, mientras que la salsa criolla se corta y se sirve cruda.
Sobre todo con pollo a la brasa, además de anticuchos de corazón, papas sancochadas, yuca frita y salchipapas, siempre en un potito por persona y no vertida sobre el plato. Es un condimento que se aplica en la mesa y nunca un medio de cocción. También acompaña bien una causa limeña: una cucharada anima las capas frías de papa.
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