
Daigaku imo (boniatos caramelizados japoneses)
El daigaku imo (大学芋, literalmente «patata universitaria») es un tentempié y acompañamiento de bento japonés: trozos de boniato (batata) fritos hasta quedar crujientes por los bordes y cubiertos con un almíbar fino y brillante de azúcar, mirin y salsa de soja, con sésamo negro. De dónde viene el nombre no está claro: hay varias versiones, casi todas con estudiantes, y ninguna está demostrada. El boniato no se fríe en abundante aceite, sino en una capa fina de aceite: primero a fuego suave para que el centro quede tierno y dulce, luego más fuerte para dorar la piel. El almíbar tarda unos tres minutos y al enfriarse forma una capa fina. El tiempo activo es de unos 35 minutos con 10 de remojo, y los trozos reposan 5 minutos más sobre papel de horno. Para cuatro personas.
Ingredientes
- 500 gboniatos con piel
- 1 lagua fría para el remojo
- 150 mlaceite neutro
- 45 gazúcar
- 30 mlagua para el almíbar
- 15 mlmirin
- 10 mlsalsa de soja
- 1 cdasésamo negro
Preparación
- Lava bien los boniatos bajo el grifo, deja la piel y córtalos en trozos irregulares de unos 3 cm (ran-giri en japonés): corta un trozo en diagonal, gira el boniato un cuarto de vuelta y vuelve a cortar. Las caras en ángulo dan más superficie para dorarse y para sujetar el almíbar. Echa los trozos a un bol con agua fría según los vas cortando y déjalos 10 minutos, así sueltan el almidón de la superficie y parte del amargor.

- Escurre los trozos en un colador y sécalos uno a uno con un paño de cocina limpio. El agua que queda en la superficie hace saltar el aceite e impide que se doren, así que este paso importa más de lo que parece.
- Vierte el aceite en una sartén de 24 cm. La capa será de pocos milímetros (150 ml sobre un círculo de 24 cm dan unos 0,3 cm), y basta, porque los trozos se giran cada 2 minutos y todas las caras pasan por el aceite. Caliéntalo a fuego medio-bajo hasta que un palillo de madera seco metido en el aceite suelte burbujas pequeñas y constantes (unos 160°C). Pon los trozos en una sola capa, con espacio entre ellos, y fríelos de 8 a 10 minutos, dándoles la vuelta cada 2 minutos. El fuego suave es la clave: con más llama, el exterior se quema mucho antes de que el centro se ablande. Están listos cuando un pincho entra sin resistencia y los cortes están dorados claros.

- Sube el fuego a medio-alto y fríe 1 o 2 minutos más, dándoles la vuelta, hasta que la piel esté crujiente y de un dorado más intenso. Pasa los trozos a un plato con papel de cocina para que suelten el exceso de aceite mientras haces el almíbar. No los dejes mucho rato, porque el almíbar se pega mejor al boniato caliente.
- Pon el azúcar, el agua, el mirin y la salsa de soja en una sartén pequeña y limpia y caliéntalo a fuego medio sin remover, solo moviendo la sartén de vez en cuando. A los 2 o 3 minutos hierve con burbujas grandes y lentas y cae de la cuchara en un hilo grueso. Para ahí. Si remueves, salen cristales blancos de azúcar, y unos minutos más lo convierten en caramelo duro que pega los trozos entre sí.
- Apaga el fuego, echa los trozos calientes al almíbar y mézclalos con una espátula unos 30 segundos, hasta que todos los lados brillen. Espolvorea el sésamo y mezcla una vez más. El boniato frío no coge el almíbar de forma pareja, así que hazlo enseguida.

- Extiende los trozos en una bandeja con papel de horno, separados entre sí, y déjalos 5 minutos. El almíbar se enfría y forma una capa fina y algo crujiente. Sírvelos templados o a temperatura ambiente; si los amontonas calientes en un plato, se pegan en una sola masa.
Preguntas
Casi siempre el fuego estaba demasiado fuerte. En poco aceite la superficie se dora en pocos minutos, pero un trozo de 3 cm necesita de 8 a 10 minutos a unos 160°C para ablandarse hasta el centro. Mantén el fuego medio-bajo, dales la vuelta cada 2 minutos y prueba con un pincho: debe entrar sin resistencia antes de subir el fuego los últimos 1 o 2 minutos. Si por fuera ya está oscuro y por dentro sigue firme, tapa la sartén y cocina 3 minutos a fuego bajo. Los trozos de más de 4 cm dan el mismo problema, así que córtalos más pequeños la próxima vez.
El almíbar pasó del punto. El azúcar, el agua, el mirin y la salsa de soja solo necesitan de 2 a 3 minutos a fuego medio; cuando las burbujas son grandes y lentas y el almíbar cae de la cuchara en un hilo grueso, apaga el fuego. Si lo hierves más, cuaja como caramelo; si lo remueves mientras hierve, salen cristales blancos de azúcar. Si ya se ha endurecido sobre los trozos, añade 1 cucharada de agua a la sartén, caliéntala 20 segundos y mezcla de nuevo. Si los trozos quedan húmedos y pegajosos y nunca cuajan, el almíbar se retiró demasiado pronto: la próxima vez hiérvelo un minuto más.
Sí. Las recetas de Kagome y Kurashiru calientan los trozos remojados tapados con film en el microondas a 600 W de 3 a 5 minutos y luego los doran en una sartén con solo 1 o 2 cucharadas de aceite. Sécalos bien después del microondas, porque el vapor hace saltar el aceite, y dales vueltas a fuego bajo unos 4 minutos antes de pasar a fuego medio para la costra. Después haz el almíbar y cubre como en los pasos 5 y 6. Quedan algo menos crujientes que los fritos en la sartén con más aceite, pero muy parecidos, y se usa mucho menos aceite.
El daigaku imo está mejor el mismo día, cuando la capa es fina y crujiente. En un recipiente hermético en la nevera aguanta hasta el día siguiente, que es la referencia de Kurashiru; la capa se ablanda y el almíbar queda firme y algo pegajoso. Calienta los trozos unos 20 segundos en el microondas para aflojar el almíbar, o cómelos fríos, como hacen muchos desde una caja de bento. Si añades una porción de tamagoyaki y un poco de arroz, tienes una fiambrera. No los tapes aún calientes, porque el vapor ablanda la capa.
Lo habitual son las variedades japonesas de carne amarillo pálido y textura seca y harinosa: Beniazuma y Naruto Kintoki mantienen la forma y saltan menos en la sartén. La Beniharuka, más dulce y pegajosa, también sirve si la empiezas en aceite frío o a fuego bajo. Los boniatos americanos de carne naranja (Garnet, Jewel) tienen más agua y son más blandos, así que se rompen con más facilidad: córtalos más gruesos, de unos 4 cm, dales la vuelta con cuidado y espera un centro más tierno. Si quieres un resultado firme y de bordes crujientes, es mejor guardarlos para un pastel de boniato.
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