
Sopa de tomate
La sopa de tomate es un clásico de la cocina americana, apreciada por su textura sedosa y su sabor intenso. Se elabora con tomate triturado, cebolla, ajo y nata. Se suele servir acompañada de un sándwich de queso a la plancha.
Ingredientes
- 4 cdamantequilla sin sal
- 2 cebollas amarillas, picadas finas
- 3 dientesajo, picado fino
- 1.6 kgtomate triturado con su jugo
- 2 tazascaldo de pollo
- 1/4 tazaalbahaca fresca
- 1 cdaazúcar
- 1/2 cdtapimienta negra
- 1/2 tazanata para montar
- 1/3 tazaparmesano
1 taza = 240 ml
Preparación
- En una olla grande, derrite la mantequilla a fuego medio. Añade la cebolla picada y sofríe, removiendo, hasta que esté tierna y dorada, unos 10-12 minutos. Incorpora el ajo y rehoga 1 minuto más.
- Agrega el tomate triturado con su jugo, el caldo de pollo, la albahaca picada, el azúcar y la pimienta negra. Remueve y lleva a ebullición. Baja el fuego, tapa parcialmente y deja cocer a fuego lento durante 10 minutos.
- Tritura la sopa con una batidora de mano hasta obtener una textura homogénea, o pásala por tandas a un vaso de batidora.
- Incorpora la nata para montar y el parmesano rallado. Remueve y lleva a una ligera ebullición. Rectifica de sal y pimienta al gusto.
- Sirve en platos hondos calientes, coronada con un poco más de parmesano y albahaca fresca. Sirve bien caliente, idealmente acompañada de un sándwich de queso a la plancha.
Preguntas
Los tomates enteros en conserva (San Marzano o cualquier marca de calidad) ofrecen resultados más consistentes y ricos durante todo el año, ya que se recolectan en el pico de madurez. Los tomates frescos solo funcionan bien en verano, cuando están realmente maduros y aromáticos; los tomates de invernadero de invierno producen una sopa aguada y ácida sin profundidad. Si usas frescos, ásalos en el horno a 200°C durante 25–30 minutos primero: esto carameliza los azúcares y concentra el sabor.
La acidez proviene de tomates poco maduros o de baja calidad, muy poca cebolla y zanahoria (que aportan dulzura) y tiempo de cocción insuficiente. Tres soluciones: 1) añadir una pizca de azúcar; 2) cocinar un trozo de zanahoria en la sopa y retirarlo antes de triturar; 3) incorporar 1–2 cucharadas de mantequilla al final: la grasa suaviza la acidez y redondea el sabor. Otra opción es añadir 50–100 ml de nata o leche de coco.
El secreto está en el doble triturado y el colado. Primero tritura la sopa hasta que quede homogénea, luego pásala por un colador fino con una espátula de silicona. Esto elimina las pieles y semillas que quedan incluso tras la batidora. Para un resultado aún más cremoso, añade miga de pan (30–40 g) durante la cocción: ayuda a ligar la textura. La batidora de mano da un resultado ligeramente más grueso que la de vaso.
El maridaje clásico son los picatostes o el tostado con queso a la plancha. Pero hay alternativas interesantes: garbanzos crujientes asados con pimentón y sal, trozos de halloumi frito, una cucharada de ricotta o queso de cabra, o aceite de albahaca (triturar aceite de oliva con albahaca fresca). Para darle riqueza, añade 1 cucharada de nata espesa en espiral sobre cada porción. Las albóndigas de pavo también funcionan muy bien, convirtiendo la sopa en una comida completa.
La sopa de tomate sin nata se congela perfectamente hasta 3 meses. Añade la nata o la leche solo después de descongelar y recalentar, de lo contrario se cortará. Congela en porciones individuales (recipientes de 300–400 ml) para facilitar la descongelación. En el frigorífico se conserva 4–5 días y sabe mejor al día siguiente. Al recalentar, añade un poco de agua o caldo: la sopa se espesa en el frigorífico.
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Comentarios (1)
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