
Marry Me Chicken
El Marry Me Chicken es un plato americano de sartén: pechugas de pollo en una salsa de nata para cocinar con tomates secos, ajo y parmesano, y debe el nombre a la broma de que un plato basta para que te pidan matrimonio. Salió de los blogs de cocina estadounidenses hacia 2016 y se quedó porque necesita una sola sartén, veinte minutos de trabajo y ninguna compra rara. Las pechugas se marcan hasta tener costra dorada y se terminan en el horno dentro de la salsa, que es lo que las mantiene jugosas.
Ingredientes
- 4 pechugas de pollo
- 150 gtomates secos en aceite
- 240 mlnata para cocinar
- 120 mlcaldo de pollo
- 60 gparmesano
- 4 ajo
- 1 cdtaorégano seco
- 1/2 cdtacopos de chile
- 2 cdaaceite de oliva
- al gustosal y pimienta negra
- 1 puñadoalbahaca fresca
Preparación
- Seque las pechugas con papel de cocina y sazónelas generosamente con sal y pimienta por ambos lados. Caliente el aceite en una sartén apta para horno a fuego fuerte y dore las pechugas 4–5 minutos por cada lado hasta obtener una costra dorada intensa. No es necesario que estén cocidas por dentro — lo que importa es la costra. Retírelas a un plato.

- En la misma sartén, sofría el ajo picado 30 segundos. Añada los tomates secos con una cucharada de su aceite y cocine 1 minuto. Vierta el caldo y raspe el fondo de la sartén con una espátula para despegar los jugos caramelizados — ahí está la base del sabor. Añada la nata, el orégano y los copos de chile. Lleve a ebullición suave y cocine 2–3 minutos hasta que la salsa empiece a espesar.

- Incorpore el parmesano rallado removiendo hasta que se funda por completo. Devuelva el pollo a la sartén y bañe cada pechuga con la salsa. Lleve al horno precalentado a 190°C y hornee 15–18 minutos hasta que esté completamente cocido. Compruebe la pechuga más gruesa con un termómetro: está hecha cuando el centro marca 74°C.

- Saque del horno y esparza hojas de albahaca fresca por encima. Sirva con pasta, puré de patatas o pan crujiente.
Preguntas
Sí, y el contramuslo es la pieza más segura si sueles pasarte de horno. Los contramuslos deshuesados y sin piel necesitan unos 5 minutos más y aun así quedan jugosos, porque la grasa y el tejido conjuntivo siguen trabajando a tu favor. Lo que pierdes es ligereza en la salsa: sueltan más grasa a la nata, así que desgrasa un poco antes de servir o quita 50 ml de nata. El marcado en la sartén no se toca en ningún caso, porque de esa costra sale el fondo con el que se hace la salsa.
Lo más parecido de diario es 1 cda de concentrado de tomate con una pizca de azúcar, añadida junto con el ajo para que pierda el sabor crudo. La salsa sale más suave y menos correosa, porque te quedas sin los trozos de fruta concentrada. Los tomates cherry partidos por la mitad y asados a 200°C durante 20 minutos funcionan todavía mejor y aportan su propio dulzor. Sea cual sea la opción, recuerda que los tomates secos en aceite son salados, así que no sales hasta haber probado la salsa terminada.
Algo que arrastre salsa. La pasta ancha es lo habitual: tagliatelle o pappardelle hervidos un minuto menos y salteados directamente en la sartén; un puré de patata cremoso funciona igual de bien. El pan con buena corteza es la opción más simple y la que de verdad acaba usando casi todo el mundo. Añade una ensalada verde con limón o una verdura al vapor para cortar la nata, y deja fuera del plato cualquier otra cosa grasa.
Se puede, con leche de coco entera en lugar de la nata, 200 ml para el mismo volumen. Deja fuera el parmesano y añade una cucharadita de miso blanco o 1 cda de levadura nutricional para recuperar la profundidad salada que daba el queso. La salsa queda algo dulce por el coco, así que equilíbrala con un chorro extra de limón al final. La nata de avena es la alternativa neutra si no quieres sabor a coco, pero espesa menos, así que déjala reducir dos o tres minutos más.
Tres días en la nevera en un recipiente cerrado, con la salsa y el pollo juntos para que la carne siga absorbiendo humedad. Recaliéntalo en una sartén a fuego bajo con un chorro de caldo de pollo o de agua, tapado, hasta que la salsa se afloje y el pollo esté caliente por dentro, unos 6–8 minutos. El microondas vale, pero cocina la pechuga por segunda vez y la textura se resiente; si tiras de él, ve a media potencia en tandas de 30 segundos. La salsa se corta al congelarse, así que congela solo si piensas volver a emulsionarla.
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Comentarios (1)
Salt the chicken breasts at least 30 minutes before cooking marry me chicken, or right before — never in between. Salt draws moisture to the surface; given 30+ minutes it reabsorbs. At 10 minutes, it's just sitting there making things wet.